Liderazgo

Mujeres ejecutivas: atrapadas entre el techo de cristal y el suelo pegajoso

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Romper el techo de cristal: Las mujeres en puestos de dirección*, es el nombre del estudio realizado por Linda Wirth, publicado por la Organización Internacional del Trabajo en 2001 en el que por primera vez, se abordó de manera detallada la problemática situación que experimenta la mujer para alcanzar y ejercer puestos directivos.

Aunque a poco más de una década de la publicación del estudio, el techo de cristal ha empezado a estrellarse, este fenómeno continúa agrupando a miles de mujeres que ante la falta de políticas contundentes para propiciar la igualdad de oportunidades y promover la equidad de género en los puestos de dirección, continúan en la lucha por romper la transparente frontera que limita su participación en el mundo laboral.

En el caso concreto de América Latina,  hemos visto que países como: Chile, Costa Rica, Brasil y Argentina, cuentan o han contado con mujeres en la primera magistratura de la nación; sin embargo,  en el ámbito empresarial México es una de las naciones donde el desarrollo de mujeres ejecutivas ha sido más constante. De acuerdo con cifras del Instituto Panamericano de Alta Dirección de Empresa (IPADE-2010), en nuestro país el 17% del Producto Interno Bruto se encuentra en manos de mujeres ejecutivas, ya que en la iniciativa privada de cada diez puestos de alta dirección, dos son ocupados por mujeres, cifra que al ponderarse revela que el 31% de las empresas tiene a una mujer en su dirección, 7% cuenta con dos y 15% tiene a tres o más mujeres en sus altos mandos.

Factores que frenan el desarrollo ejecutivo de una mujer

Desde luego que, no sólo en América, sino en el mundo entero, el principal escudo protector de esta frontera, aparentemente invisible, ha sido el concepto tradicional del rol femenino, del cual se desprenden diversas ideas y quizá complejos y culpas que suelen acentuarse conforme la mujer va ascendiendo en la pirámide laboral.

Entre los factores que inevitablemente frenan el desarrollo ejecutivo de una mujer, inherentes a ella simplemente por su condición femenina,  podemos señalar:

  • el impacto de la carrera en su vida familiar,
  • la falta de modelos a seguir en lo que se refiere al rol género-profesión,
  • la desigualdad de oportunidades y
  • la desmotivación por la discriminación corporativa.

Además de que en la práctica, no a todas les resulta cómodo desarrollar e implantar estilos propios de gestión y liderazgo que las consoliden como personas capaces de transformar intereses individuales en metas colectivas que favorezcan a una organización.

Pero a los factores que pueden ser vistos como un auto-sabotaje entre las mujeres ejecutivas, también hay que añadir otros de origen externo que también generan obstáculos en su desarrollo laboral. Así podemos mencionar:

  • los estereotipos de género,
  • la segregación del mercado de trabajo,
  • la discriminación laboral,
  • el acoso psicológico,
  • reducidas oportunidades para el desarrollo de la carrera y
  • la falta de políticas para compaginar la vida laboral con la familiar.

Ventajas que tiene el contar con una mujer en puestos directivos.  

A pesar de todo esto, actualmente en México, muchas organizaciones han comprobado las ventajas que tiene el contar con los servicios de una mujer en puestos directivos.  La experiencia les ha mostrado que, además de tener un alto grado de responsabilidad y compromiso, ellas muestran mayor apertura hacia el desarrollo de las personas y la satisfacción de sus necesidades, son más hábiles en el manejo de conflictos y climas emocionales, logran resultados favorables y en menos tiempo en la organización de redes de trabajo y muestran mayor compromiso en asuntos relacionados con la ecología, entre otras cosas.

Por eso, con el fin de empezar a contrarrestar el poderío de los factores externos, citados líneas arriba, muchas empresas en nuestro país han empezado a modificar sus políticas laborales  para que las mujeres puedan realizar una parte del trabajo desde casa, sin necesidad de reducir o limitar sus percepciones y por supuesto sin que su papel de madre, automáticamente, la deje fuera de los grupos con aspiraciones de crecimiento.

Hasta hoy, estrellar ese techo de cristal o liberarse del suelo pegajoso (término que dan en España al fenómeno que limita el desarrollo de mujeres ejecutivas) ha sido un proceso lento y muy complicado que deberá cobrar mayor fuerza si se desea alcanzar la equidad de género en el mundo empresarial.

sectorpublico

*Título original: Breaking through the glass ceiling: Women in management.
Edición en Español: Romper el techo de cristal: Las mujeres  en puestos de dirección.
Colección Informes OIT No. 58
Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales de España (2002).

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