Por Jorge Morfín Hierro

Hoy recibí un correo electrónico de un ex colega consultor de Recursos Humanos que ahora reside en un país sudamericano. No nos habíamos comunicado durante algunos años. Evidentemente me dio mucha alegría y la sorpresa de lo que me contó fue mayúscula. Quiero compartirlo con ustedes porque creo que tiene interés en la Administración y especialmente en el mundo del trabajo.

Mi amigo ha sido un profesional brillante;  Director de Recursos Humanos, consultor y profesor en varias universidades, etc. Hoy me entero que el gobierno de su país le encargó el programa de proyectos productivos para desmovilizar a las auto defensas que se integraron para combatir al crimen organizado.

Ouverture d'un zip sur un ciel bleuComo todos saben,  la peste del crimen organizado produce un contubernio con otros grupos “fuera de la ley”, la guerrilla, las guardias blancas y las auto defensas, en el caso del país de mi amigo. Todas ellas con objetivos particulares pero con la coincidencia de estar fuera de la estructura del Estado. La problemática que se presentó por aquellas tierras, cuando disminuyó el crimen organizado y la guerrilla, fue que esas auto defensas y algunos grupos de las guardias blancas, se quedaron sin ocupación. Es más, algunos grupos no dejaban las armas precisamente porque de hacerlo no tendrían empleo. La violencia había sido su fuente de ingresos y su trabajo ordinario. Lo que hizo el gobierno en aquella época, fue crear proyectos productivos para darle a esa gente una oportunidad de estar dentro de la ley en un trabajo que les produjera el sustento.

Ese programa debió ser especialmente interesante y me encargaré de investigar los resultados más allá de los oficiales. En México deberíamos pensar en algo como eso pero para darles que hacer a los jóvenes y, en general, a las personas que buscan ocuparse y que al no tener conciencia de un trabajo claro y legal terminan por afiliarse a la ilegalidad. Es un tema de sustitución como lo han llamado algunos analistas sociales.

Siempre dije que el trabajo es el núcleo de los fenómenos sociales: la historia lo demuestra. Todo movimiento social tiene atrás un tema laboral. Las formas del trabajo son las formas de la sociedad. Cuando esa sociedad se encuentra en el vacío y no tiene ni la oportunidad, ni la motivación, ni el gusto del futuro feliz, tiende a tomar cualquier oportunidad antisocial que cubra su necesidad de vida laboral. Es claro que no sólo satisface vacíos laborales, sino también los de seguridad, de afiliación, de creencias, etc., pero en el fondo, las necesidades más primarias que satisface el trabajo son el inicio de la crisis del cambio entre lo social y lo antisocial.

Mi amigo fue encargado de crear los proyectos que el Estado  presentaría a la sociedad ilegal para devolverlos a la legalidad y reincorporarlos al mundo del trabajo. Además ese programa tuvo, por necesidad, la virtud de crear empleos que destinados a enriquecer la economía del país. ¡Un buen proyecto de consultoría de empresas digno de ser imitado!

0 comments on “De las auto defensas a la vida productiva

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