Industria automotriz, el sector que se ‘salvó’ en el TLCAN: Coparmex

La industria automotriz mexicana tiene la posibilidad de adaptarse a las modificaciones que se integrarán en breve por las nuevas reglas del Tratado Comercial Bilateral entre México y Estados Unidos, aseguró Gustavo de Hoyos Walter, presidente de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex).

Ante el anuncio del lunes pasado respecto al alcance de un acuerdo comercial entre México y Estados Unidos en el marco de la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), el líder empresarial señaló que el sector automotriz fue el “salvado” en este proceso que lleva más de un año en curso.

“Implicará grandes retos de implementación, no hay duda de ello, implicará una transformación importante en los procesos de suministro de muchas de las marcas que fabrican vehículos en México, no hay duda de ello, y desde luego implicará que me México evolucioné en materia salarial en todos los sectores”, detalló De Hoyos Walter en conferencia de prensa.

De acuerdo con informes del equipo negociador el sector automotriz tendrá que incrementar de 62 a 75% el contenido regional de los automóviles, además entre el 40 y 45% de la producción de vehículos deberá hacerse en regiones en donde el salario no sea menor a 16 dólares la hora.

El líder de la Coparmex dijo que durante el proceso el equipo negociador mexicano tuvo que ceder a diversas demandas del gobierno estadounidense debido a que no hacerlo implicaría que el tratado en su conjunto dejara de tener vigor.

“Eso hubiera generado que se acabara con la viabilidad de uno de los sectores más dinámicos y el que más inversión extranjera ha recibido en los últimos años, no son deseables todas las estipulaciones, nos parece que es un acuerdo sostenible en vista de las circunstancias”, apuntó.

Recordó que en todas las grandes regiones automotrices del mundo integran a países con dos o tres niveles de remuneración salarial y aunque la regla de alcanzar la integración regional y adaptarse a los niveles salariales necesitará una reconfiguración paulatina, en mediano plazo es probable que existan algunas plantas que tengan usos similares a las plantas en Estados Unidos.

Los próximos 30 días el equipo negociador mexicano se tendrá que enfocar en “las letras chiquitas del tratado”, por lo que el trabajo no ha acabado para los encargados de cuidar el acuerdo.

Insistió que el objetivo de los negociadores mexicanos es que se integre Canadá al acuerdo y consideró muy factible que esto ocurra antes del viernes.

Blibliografía
Navarro, María Fernanda. Industria automotriz, el sector que se ‘salvó’ en el TLCAN: Coparmex [en línea]. En FORBES México [Documento en línea: https://www.forbes.com.mx/industria-automotriz-el-sector-que-se-salvo-en-el-tlcan-coparmex/amp/?__twitter_impression=true; acceso: 27 agosto 2018].

 

El problema del cambio del liderazgo interno al externo en las empresas

Las sociedades cambian constantemente. El cambio puede ser lento y natural y no
produce ni violencia ni asombro. Simplemente se da y por su ritmo, permite a los
individuos, grupos e instituciones adaptarse adecuadamente de forma natural y pausada.

Pero en la vida de las sociedades humanas, en general y en particular, ha habido
momentos críticos producidos por cambios violentos, por su esencia y por el tiempo, que
implican para sus miembros la necesidad de una adaptación más difícil y rápida.

Ejemplo de esto es el desarrollo exponencial tecnológico que trajo consigo el florecimiento de la tecnología informática y las políticas del libre comercio o hasta el liberalismo del siglo XIX.

Lo importante de esta afirmación para las personas que nos dedicamos a las personas, es hacer conciencia que la sociedad mexicana (y otras en el mundo) está sufriendo desde hace algunos años una crisis de cambio. Las razones son muchas, algunas son causa, otras sólo consecuencias, pero todas conmueven los elementos que forman la totalidad de lo que somos y cómo nos relacionamos.

En México estamos a punto de cambiar de gobierno. Éste es un cambio rápido y quizás violento en algunos casos. De cualquier manera, la llegada de un gobierno diferente va a provocar consecuencias críticas (“el día después”); las relaciones entre los actores sociales se van a modificar. Los que no queden en el poder provocarán alguna violencia entre los que queden y se esperan cambios radicales en las políticas de gobierno.

El problema más importante de un cambio social es el control del mismo cambio. No para reprimirlo, porque eso es imposible, sino para prever las consecuencias negativas de la crisis. Creemos que uno de esos cambios es el fortalecimiento y la mayor independencia de los sindicatos, incluyendo el empoderamiento real o fantasioso:

  1. Algunos, no han proveído de suficiente liderazgo entre sus afiliados,
  2. A otros no se les conoce por su objeto social de defensa de sus miembros,
  3. En muchos casos ni siquiera son reconocidos como existentes.

Si nuestra percepción es cierta, en cualquier caso, el cambio social modificará la relación
del sindicato con la empresa para aumentar su influencia entre sus trabajadores.

En cualquier caso:

  1. Ante la llegada de un gobierno diferente, quizás los cambios vendrán por el sindicalismo porque es la manera más fácil de cambiar el mundo del trabajo ya que sería más difícil cambiar leyes e instituciones. La experiencia de AMLO es el sindicalismo, e inició en PEMEX en ese rol.
  2. Aun cuando no se hiciera a través del sindicalismo, necesariamente se tendrá que atender precisamente el mundo laboral, como defensa y para aumentar su base dura.

Quizás se vuelvan a fortalecer las grandes centrales o se ayude a crear sindicatos libres. Algunas de las preguntas que nos hacemos pensando en los jefes de las empresas, especialmente los que están más cerca de los empleados y obreros son:

  1. ¿Tenemos en la empresa líderes organizacionales lo suficientemente preparados para
    equilibrar el posible cambio en la relación sindical?
  2. ¿Estamos listos para recibir la posible sindicalización o exagerada sindicalización de nuestra empresa?
  3. ¿Los líderes empresariales (los gerentes y los jefes) conocen la situación social que se avecina, sus causas y sus soluciones de acuerdo con los valores de su empresa?
  4. ¿Se contempla el peligro de que un vacío de liderazgo interno traiga consigo la afiliación emocional al liderazgo externo?

Éstas son algunas cuestiones que nos animan a organizar programas de liderazgo más duro que lo tradicional. Por eso queremos la opinión de quienes están a cargo de las personas y sus relaciones en las empresas.

Permítenos conocer tu opinión. Déjanos tus comentarios.