SALARIOS MÍNIMOS EN LAS PROPUESTAS DE CAMPAÑA

En las promesas almíbar, en el cumplimiento acíbar.
Tirso de Molina

Hace 84 años, cuando en su mensaje radiofónico del 17 de agosto de 1934, el entonces presidente Abelardo Rodríguez, explicó a la Nación la importancia que tenía el naciente salario mínimo, señaló: “…He sustentado el criterio de que, no solamente pesa sobre el hombre la obligación de trabajar, sino que también tiene un derecho indiscutible a percibir un salario que le permita satisfacer sus necesidades, tanto las más apremiantes como aquéllas que lo capaciten para acrecentar su cultura y desenvolver su existencia progresivamente, hasta que no haya un sólo trabajador que desconozca el disfrute de una vivienda confortable, de una comida nutritiva y de una indumentaria que lo proteja de las inclemencias del tiempo”.
Ocho décadas después y en el arranque de la segunda mitad de la contienda electoral en este 2018, los candidatos a la Presidencia de la República incluyen en sus promesas de campaña cifras y estrategias, poco claras, para que el salario mínimo logre cumplir con los fines para los que fue creado.

LAS PROPUESTAS

Mejor que decir es hacer y mejor que prometer es realizar.

En sus propuestas los tres principales candidatos hablan de un salario digno y suficiente para vivir y sugieren una retribución igualitaria entre mujeres y hombres. Hablan de fechas, algunos montos y toman como meta las cifras del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL) sin meditar mucho sobre si en realidad las cifras manejadas por CONEVAL se apegan a las necesidades que enfrentan quienes viven con el salario mínimo.

CÓMO LOGRARLO

Prometer no empobrece.

Estrategias claramente definidas y sustentadas en los discursos de campaña no las hay, esbozos de los caminos a seguir para alcanzar las cifras mágicas sí los hay. Aunque las formas en las que, tanto Ricardo Anaya como Andrés Manuel López Obrador pretenden implementar el rescate salarial ofrecen buenas posibilidades de éxito, en ambos casos lo primero será alcanzar el consenso entre las partes involucradas para que en conjunto se realice un análisis preciso de los pasos a seguir.

¿QUÉ SE DEBE CONSIDERAR?

El hombre que mucho promete mucho olvida.
Thomas Fuller

Aunque los candidatos digan lo que digan y prometan lo que prometan, lo único cierto es que en cuestión de salarios hay reglas que no pueden pasar por alto quienes participan en este juego; de ahí que algunos de los puntos que no se pueden perder de vista son los siguientes.

ASPECTOS POSITIVOS Y NEGATIVOS DEL INCREMENTO AL SALARIO MÍNIMO

Las promesas son olvidadas por los príncipes, pero no por los pueblos.
Giuseppe Mazzini

Durante lo que resta de la campaña y posteriormente durante los primeros días del nuevo Gobierno, el salario mínimo y su monto continuarán siendo punto neurálgico en la agenda política de nuestro país, finalmente esperemos que pase lo que pase, no tengamos que conformarnos con aquello que dice: Ni el prometer empobrece, ni el dar enriquece.
Por más que se insista en que, en cuestión política, lo prometido es deuda, la memoria de nuestros gobernantes suele ser flaca cuando una vez en el poder, la realidad empieza a observarse desde una óptica diferente; así es que siendo realistas es conveniente informarnos de antemano sobre los pros y los contras de una medida que, aunque urgente, también se caracteriza por ser riesgosa.

SALALRIOS MÍNIMOS EN LAS PROPUESTAS DE CAMPAÑA

 

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Te invitamos a no cerrar esta conversación y seguir pendiente del tema no sólo en la contenienda electoral, sino en los tiempos posteriores a ella. En esta infografía que te compartimos tratamos de resumir los puntos más importantes, ¡no dejes de contemplarlos en tu planeación económica y compartirlos! Y, por supuesto, si necesitas más información sobre el manejo de sueldos para tu Capital Humano, ponte en contacto con nostros, ¡estamos para apoyarte!

Unificación del salario mínimo. Medida justa pero insuficiente.

dinero encadenado 2“Un logro histórico”, ese es el calificativo que las autoridades laborales de nuestro país dieron al hecho de que, a partir del primero de octubre de 2015, existirá un solo salario mínimo para todo el territorio nacional. Desde luego que la medida es histórica si tomamos en cuenta que por primera vez en casi cien años, habrá una sola cifra en lo que a micro percepciones se refiere; sin embargo, desde el punto de vista de trabajadores y empresarios, el hecho, por histórico que resulte carece de sensatez.

Para los casi ochocientos mil trabajadores que desde ahora percibirán 70.10 pesos a cambio de un día de trabajo, el incremento de 1.82 pesos por jornada, más que un logro es una burla; pues por más relevancia que el gobierno le quiera dar al hecho, el aumento no es suficiente ni para favorecer el consumo ni para mejorar el nivel de vida de los trabajadores y sus familias. La realidad es que con todo y el incremento ellos seguirán siendo los protagonistas del grupo poblacional que vive en pobreza extrema, debido a que el monto de su salario es insuficiente para alcanzar los niveles mínimos de bienestar.

Del lado de los empresarios, el sentir tampoco resulta acorde con el optimismo gubernamental; ya que los incrementos salariales por decreto, aunados a una política fiscal que limita las posibilidades de inversión y la deducibilidad de los costos de producción, son medidas que reducen significativamente el campo de acción, sobre todo para las pequeñas y medianas empresas que cuentan con posibilidades reales de expansión.

Sensaciones de júbilo y logro, insatisfacción y burla, boqueo y desencanto, son las que prevalecen en el ánimo del gobierno, los trabajadores y los empresarios, los tres grupos involucrados en esta historia en la que mucho ayudaría que un cuarto grupo se decidiera a actuar: los senadores.

A pesar de que a lo largo de esta semana, los grupos implicados en la cuestión salarial han hecho escuchar su voz, los senadores continúan guarecidos en sus escaños en espera de la ocasión para dar salida a la propuesta enviada por la Cámara de Diputados, el pasado mes de diciembre, la cual tiene como objetivo liberar al salarios mínimos de los diversos factores económicos que le impiden crecer.

Lo que hasta hoy hemos visto son solo capítulos breves de una historia que aún está lejos de llegar a su fin. Es verdad que las medidas que hasta hoy se han tomado en torno a las micro percepciones, no involucran decisiones de las que en un futuro habrá que arrepentirse, pero si es altamente censurable la lentitud con la que se van presentando los sucesos que realmente podrían contribuir a que el salario empiece a recuperar un poco de lo mucho que ha perdido.

En este momento la posibilidad de que el salario mínimo cumpla con lo estipulado por la Constitución, es decir que sea suficiente para que una familia pueda vivir con decoro, es algo que aún se ve lejano; pues aunque los senadores apresuraran la aprobación de la desindexación del salario mínimo, todavía habrá que esperar una serie de debates y negociaciones de donde deberán ir surgiendo los acuerdos que permitan brindar a los trabajadores un salario justo que dé bienestar a sus familias, sin que los empresarios vean afectados sus costos de producción y su competitividad.

Mientras eso no suceda, contar con un salario mínimo para todo el país, más que un acontecimiento histórico seguirá siendo, simplemente, un símbolo de justicia para los trabajadores, quienes a pesar de todo… no alimentan a sus familias con guisos de justicia ni las visten con el atuendo de un hecho histórico.